Mi bisabuela materna Susana me contaba un cuento, que es como un juego, que le contaron a ella cuando era niña. Luego ese mismo cuento me lo refería mi abuela materna Emilia. Con el tiempo, mi mamá Mercedes nos contaba ese relato a mis hermanas y hermanos. Yo también se lo contaba a mis dos hijas y a mi hijo; y ahora se lo he empezado a contar a mis dos nietas y a mi nieto. No estoy seguro, pero creo que este cuento puede tener más de 300 años. Es el cuento del «Gallo Pelongo».
Yo pensaba que era un cuento de la cultura Momposina, ya que mi bisabuela, mi abuela y mi mamá nacieron en Mompós. Pero he visto que este cuento, lo relatan desde hace muchos años en otros países de Latinoamérica, donde también lo conocen como el cuento del «Gallo Pelón» o el cuento del «Gallo Pelao».
El cuento consiste en una sola pregunta que hace la contadora de la historia a los que la escuchan: ¿quiere que le cuente el cuento del Gallo Pelongo? Y los que escuchan pueden responden: sí quiero… Y entonces la contadora replica: «Yo no digo sí quiero, lo que quiero es que me diga ¿si quiere que le cuente el cuento del Gallo Pelongo?». Los que escuchan pueden responder: no, no quiero. Y la contadora responderá: «Yo no digo, no, no quiero…, lo que quiero saber es ¿si quiere que le cuente el cuento del Gallo Pelongo? «. Y así seguíamos toda la noche hasta que alguno de nosotros, la contadora o los escuchas, terminábamos dormidos. Sin importar la respuesta, la pregunta seguía siendo la misma. Con el tiempo uno descubre que no importan las respuestas, lo que uno valora es la atención, la comunicación y el tiempo compartido con los seres queridos. En este sentido el cuento del «Gallo Pelongo» es muy útil y divertido.
Hay otro cuento interesante, que también es útil y divertido. También tiene 300 años, y a diferencia de la historia del Gallo Pelongo, que yo creía que se había originado en Mompós, de esta historia si conocemos donde se inició. La historia es una elaboración conjunta de los profesores y estudiantes de la Escuela Politécnica de París y de la Universidad de Berlín. Dentro de los profesores franceses que participaron en la elaboración se incluyen los que sentaron las bases de la matemática moderna; y dentro de los profesores de la Universidad de Berlín están las mentes que crearon la física moderna, como la conocemos actualmente.
Este cuento comienza también con una pregunta: “¿qué es la energía?” La respuesta es y siempre será “nadie sabe lo que es la energía” y luego vuelve a preguntarse “¿qué es la energía?” Este cuento lo llevo contando y jugando hace más de 50 años. Sabemos, conocemos y sentimos los efectos de la energía. Sabemos según la Primera Ley de la Termodinámica que la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma. Y por la Segunda Ley de la Termodinámica conocemos que la cantidad de desorden o entropía en un sistema aislado siempre aumenta con el tiempo. Nadie a probado estas dos leyes. Solo suceden y siempre se cumplen en la naturaleza y hasta ahora no han dejado de ocurrir. Pero, esto es suficiente para nosotros. Con ellas hemos construido los mayores avances de bienestar para la humanidad. ¿Cuál de los dos cuentos quiere que le cuente, el del gallo pelongo o el de la energía?